Los futuros de cacao no avanzan con convicción hacia ninguna parte. El cacao de ICE Europe cedió un 1,7 % en la última semana y cerró en 4.153 GBP/mt el contrato de septiembre, mientras que el cacao de ICE US bajó un 3 % hasta 5.759 USD/mt. Los vaivenes intradía siguen apareciendo, pero los cierres acaban siempre cerca de donde empezaron: una superficie lisa sobre un mercado incapaz de decidir una dirección.
El posicionamiento cuenta lo mismo. Los fondos recortaron ligeramente su posición corta neta en el cacao de ICE US, hasta -13.613 lotes en la semana hasta el 18 de agosto, según los últimos datos del Commitment of Traders, mientras que la posición corta en ICE EU se amplió algo, hasta -6.022 lotes. Los mercados de azúcar y café vieron compras especulativas más decididas en esa misma semana. El cacao no.
Parte de la indecisión está en lo que viene después. Las llegadas de granos de cacao en Costa de Marfil se acercan a los 2 millones de toneladas, un 20 % más que el año pasado, y el cuadro general de oferta de la campaña en curso sigue siendo favorable. Pero las primeras señales de la nueva campaña, que arranca la semana que viene, apuntan en sentido contrario: las lluvias en Costa de Marfil han estado por debajo de lo normal en los últimos diez días, y los recuentos de mazorcas recientes sugieren un arranque por debajo de la media para la cosecha principal. Ghana ha señalado un cambio parecido y proyecta una producción 2026/27 cercana a las 650.000 toneladas, un descenso de en torno al 13 % respecto al total previsto para esta campaña, apoyándose en muestreos de campo y recuentos de mazorcas.
Junto a ello hay una segunda cuestión sin resolver: la normativa europea de deforestación, prevista para entrar en vigor a final de año. El consejo del café y el cacao de Costa de Marfil sostiene que las nuevas tarjetas de identidad digitales permitirán a los productores cumplir desde el inicio de la nueva campaña en septiembre, pero los informes sobre el terreno varían, y las estimaciones apuntan a que cerca de la mitad de los productores nigerianos y una parte apreciable de la cosecha marfileña podrían tener dificultades para alcanzar el listón de trazabilidad a tiempo. Si la oferta conforme se queda corta, los inventarios certificados, todavía bastante por encima de sus mínimos de 2024, serían los primeros en notarlo.
Nada de esto ha cuajado aún en una dirección de precios clara. El mercado espera nuevos recuentos de mazorcas y señales más nítidas sobre la campaña que viene antes de estar dispuesto a tomar partido.


